La crisis económica impacta de lleno en las provincias productivas. En Santa Fe hay 60 empresas bajo el régimen de suspensiones contemplado en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite a empleadores y gremios acordar suspensiones abonando una suma no remunerativa. La situación alcanza a unos 10 mil trabajadores sobre un universo de más de 500 mil. Para Roald “Coco” Báscolo, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Fe, el plan del gobierno a corto plazo es evitar que la crisis se traduzca en despidos y acompañar a todos los sectores productivos en ese camino. “Si solo miramos los datos de empleo, quizás no tendría que ser una preocupación grande. Pero sí vemos que la caída de la actividad económica está en niveles alarmantes y que eso no se puede sostener por muchos meses”, evaluó en diálogo con Rosario/12.

- ¿Cómo analiza la realidad de empleo en la provincia?

- Nuestro objetivo de gobierno, a cuatro años, es crear puestos de trabajo o aumentar el empleo privado registrado. Esto quiere decir que se reconoce que hay una situación estructural de empleo informal. Ahora, la coyuntura actual a nivel nacional, con una drástica caída de la actividad económica, hace que nuestro plan de cortísimo plazo sea evitar a toda costa puestos de pérdida de trabajo. En diciembre y enero, la principal preocupación de todos fueron los altísimos niveles de inflación que produjeron un gran deterioro del poder adquisitivo de la población en general. Y entendemos que ahora, con inflación alta pero bajando, la prioridad debe ser la actividad económica, porque es la que genera el empleo. Ahí tenemos puesto el foco nosotros. Estamos monitoreando la actividad económica de los distintos sectores y, si uno va a las estadísticas frías, todavía el desempleo no aumentó de manera drástica, pero sí la actividad económica estos meses cayó abruptamente.

- ¿En qué rubros se siente más fuerte el impacto?

- La construcción es uno de los rubros más golpeados y la Uocra el sector que más puestos de trabajo perdió a nivel país. Si tomamos desde agosto del año pasado ya suman cerca de 100 mil puestos de trabajos, es casi un 20% del total. En Santa Fe también se dio una caída importante, pero no fue en los niveles que cayó a nivel nacional. La obra privada de la construcción en la provincia es fuerte y todavía se sostiene, y a su vez el gobierno provincial está reactivando la obra pública, algunos proyectos que habían quedado inconclusos y otros que estaban ralentizados. Pero, en concreto, esa caída de puestos de trabajo tiene que ver más con la obra pública nacional que está paralizada.

- ¿Hay otros sectores productivos afectados por la crisis?

- El caso de la construcción es concreto porque se puede ver con estadísticas la pérdida de puestos de trabajo. En otros sí se empieza a notar la caída en la actividad económica, pero eso todavía no se traduce en pérdidas de puestos de trabajo. Y eso pasa porque el trabajador capacitado es un activo muy valioso que tienen las empresas y es lo último que quieren perder. Se nota en las pequeñas metalúrgicas con puestos como los soldadores o los torneros. Entonces se buscan otros mecanismos, como la reducción de horas extras, reducción de turnos, o quizás algunos contratos eventuales se dan de baja, antes de entrar en un régimen de suspensiones.

- ¿Manejan números de despidos o suspensiones?

- La provincia tiene 60 empresas que están con un régimen de suspensiones, en el marco del artículo 223 bis, que afectan más o menos a 10 mil trabajadores, sobre un total de 520 mil que tiene la provincia, aproximadamente. No todas iniciaron este año, algunas son convenios que empezaron en noviembre del año pasado.

- ¿Y qué análisis hacen de esos números?

- Hoy monitoreamos más el nivel de actividad que la situación de empleo en sí. Si solo miramos los datos de empleo, quizás no tendría que ser una preocupación grande. Pero sí vemos que la caída de la actividad económica está en niveles alarmantes y que eso no se puede sostener por muchos meses. Lo que más nos preocupa es la situación de las pymes, que vienen sufriendo la caída en la actividad sin generar despidos. Pero eso es una situación que no se puede sostener.

- ¿Qué puede hacer la provincia ante ese escenario?

- Nosotros estamos trabajando en mesas tripartitas con los gremios, las cámaras empresarias y los emprendedores. Analizamos la realidad económica de cada uno y estamos atentos a todo lo que se pueda gestionar para mantener las fuentes de empleo. Lo primero que nos reconocen es que haya diálogo. En el caso puntual de la construcción, la provincia directamente responde con la puesta en marcha de la obra pública con algunas que estaban ralentizadas, otras paralizadas, y otras que son proyectos nuevos de este gobierno. En eso sí respondemos directamente, porque además nos trasmiten que los puentes con Nación están cortados y no encuentran interlocutores. En otros sectores, el objetivo en este momento es evitar despidos.

- ¿Qué mirada tiene de la mesa paritaria con los gremios docentes, que este viernes convocaron a un paro?

- Creo que quedó claro, en este contexto, la pérdida de recursos que tiene la provincia en su recaudación. Y con esa coyuntura es muy difícil hacer una oferta que cumpla con las pretensiones de los gremios. La totalidad de los trabajadores quedó con el poder adquisitivo disminuido y todos están intentando recuperar lo perdido con la inflación. Lo que estamos esperando es el dato de abril y que el aumento de la recaudación sea mayor a la inflación. Quizás ese dato permita después poder mejorar la oferta.

- ¿Preocupa la situación de empresas como General Motors y Acindar?

- General Motors venía con problemas desde el año pasado para la importación de autopartes, por el tema de que no podía girar divisas para hacer el pago. Después también empezó a hacer mella la caída en el consumo interno y eso hizo que la producción se demore en empezar. Lo que habían hecho ellos fue iniciar un plan de retiros voluntarios y hasta el momento no hubo despidos. En el caso de Acindar estaban preocupados porque esperaban una caída del 15% para los primeros meses del año, que terminó siendo más cercana al 40%. Como no se podía seguir haciendo stock decidieron parar un mes la planta y acordaron adelantos de vacaciones, francos compensatorios y capacitaciones, con lo cual los trabajadores no perdieron su sueldo. Ellos tienen hoy dos preocupaciones grandes: por un lado que se retomen los niveles habituales de construcción y, por otro, la posible apertura de importaciones. Ya sucedió en otros países que dejaron entrar acero chino muy barato y eso genera un daño a las empresas siderúrgicas locales. Son las alarmas encendidas en el sector.

- En enero el gobierno provincial cuestionó la Ley Bases entendiendo que afectaba a los sectores productivos locales. ¿Qué cambió para que ahora la apoyen?

 

- Se modificaron muchas cuestiones. Eran casi 600 artículos y quedaron poco más de 200. Creo que era correcto que reformas tan importantes pasen por el Congreso y que se revisen los puntos necesarios, entre todos los bloques, para lograr consensos y pueda ser aprobada. Me parece que es el camino correcto y creo que fue lo que se hizo. Pero aún no terminó porque falta la aprobación del Senado.